Sé que esta noche tú no tendrás problemas en dormir. En
cambio yo…yo… ¿qué te voy a contar? Si ya sabes todo. Sabes que no duermo aún muriendo
de sueño si hay algo que ronda mi
cabeza, sabes que a mí nadie me tiene que dar clases de moral, que eso es algo
que ya tengo muy aprendido, que muero por ti, que me encantaría dormir contigo
pero mi cabeza me dice “¡Enfádate!”. Sabes que lloro a la mínima
y también sabes que soy incapaz de durar mucho enfadada. Sin embargo, esta noche sé que
si me acostara en tu cama, no reconocería a la persona que tengo al lado. No
quiero dormir con desconocidos.
E igual de ingenua, te esperaré tu señal.
Yo que encontré mi lugar en el color de tus ojos…
Esta mañana ya no me acordaba como tocaban tus dedos esta guitarra que era para mi tu cuerpo. Ya no me acordaba lo que sentía cuando tocaba tu pelo. Ya no me acuerdo si tus ojos eran marrones o negros, como la noche o como el día en que dejamos de vernos. Solo recuerdo que llovía y que quedamos en la parada del metro. Pero haciendo un gran esfuerzo aún veo tu mirada en cada espejo de cada ascensor dónde cada noche me sube hasta el cielo de moteles invernaderos, donde se jura algo tan efímero. Ya no me acuerdo ni de tu risa ni de tu prisa por darme un beso, ni que botón de tu camisa desabrochaba primero, ni que dulce rumba me bailabas cuando querías robarme el sueño. Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos.
Esta mañana
El final se acerca ya, lo esperaré serenamente. Ya ves, que yo he sido así, te lo diré sinceramente: viví la inmensidad sin conocer jamás fronteras y bien, sin descansar, y a mi manera.
Tal vez lloré, o tal vez reí, tal vea gané, o tal vez perdí, ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé, puedo vivir hasta el final a mi manera.
Tal vez lloré, o tal vez reí, tal vea gané, o tal vez perdí, ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé, puedo vivir hasta el final a mi manera.
Te echo de menos. Ya no te encuentro, busco y busco y
no estas.
Te echo de menos, echo de menos nuestras
conversaciones, nuestros desvaríos, las risas, nuestras historias, los
consejos, el que me oigas, oírte, te echo de menos a ti.
Los días se vuelven infinitos, solo oigo silencios,
intento susurrarte al oído, luego te grito, no me oyes. Estas lejos.
Ansío el bálsamo de tu compañía, te anhelo a ti,
tu corazón. Nada pido, nada espero, solo deseo.
Quiero despertar de este sueño en el que no estas, ese
sueño en el que siento miedo.
No quiero que mi cabeza te
olvide, no quiero pasar página, quiero que los días pasen de prisa para que
todo vuelva a ser igual.
Quiero que estos días grises se pasen rápido, este
triste y oscuro invierno sin risas y con frío, quiero que volvamos a
crear historias, esas historias que hacen que me inspire y escriba y que ahora
están aparcadas en un rincón oscuro de mi mente.
Quiero estirar mi mano y que ahí este la tuya, quiero
ese abrazo y ese beso de película en blanco y negro.
Simplemente te echo de menos.
2012, para mí, el año más duro que he podido vivir.
Gracias a la persona que me falla y no aprende, yo he aprendido que no merece la pena el esfuerzo de explicarle por qué me enfado yo (¿No vale un "eres importante"?)
La verdad que en este año he aprendido a ser presa.. He sido presa de mis miedos, mis inseguridades, mis fallos, mis fracasos (aah... fracasos, ¡que cantidad de fracasos en tan poco tiempo! FRACASADA, FRACASADA, FRACASADA). No me perdonaré nunca el no aprender a levantarme, aunque a veces me gusta quedarme en el fondo y echarme un siestecita (de días o, incluso, meses).
¡Ah!, eso si, lo que he aprendido de mí este año es que soy llorica (pero llorica, llorica, ¿eh?). Segundo de Bachiller me ha vuelto una persona hipersensible (Espera... ¿ha sido eso o mi suerte para tropezarme con cada obstáculo que me pone la vida?). Parezco una niña pequeña con las rodillas peladas y ensangrentadas, mi falta de coordinación óculo-pédica no me ha permitido la huida de mis problemas, y lo único que hago es recrearme en mi dolor.
¿Qué he sacado bueno de 2012? Soy una persona al servicio de los demás (Un momento...¡eso no es bueno!¡Siempre me toman por el pito del Sereno! Y eso que soy una persona con mucho genio... pero en el fondo blanda)
He aprendido a aceptar mis derrotas.
Ya está. ¿Ya está? ¿366 días para esa mierda de conclusión? Pues sí.
P.D: Al final conseguí huir a duras penas y me largué a empezar mi propia vida en Valencia.
Bienvenido 2013
Gracias a la persona que me falla y no aprende, yo he aprendido que no merece la pena el esfuerzo de explicarle por qué me enfado yo (¿No vale un "eres importante"?)
La verdad que en este año he aprendido a ser presa.. He sido presa de mis miedos, mis inseguridades, mis fallos, mis fracasos (aah... fracasos, ¡que cantidad de fracasos en tan poco tiempo! FRACASADA, FRACASADA, FRACASADA). No me perdonaré nunca el no aprender a levantarme, aunque a veces me gusta quedarme en el fondo y echarme un siestecita (de días o, incluso, meses).
¡Ah!, eso si, lo que he aprendido de mí este año es que soy llorica (pero llorica, llorica, ¿eh?). Segundo de Bachiller me ha vuelto una persona hipersensible (Espera... ¿ha sido eso o mi suerte para tropezarme con cada obstáculo que me pone la vida?). Parezco una niña pequeña con las rodillas peladas y ensangrentadas, mi falta de coordinación óculo-pédica no me ha permitido la huida de mis problemas, y lo único que hago es recrearme en mi dolor.
¿Qué he sacado bueno de 2012? Soy una persona al servicio de los demás (Un momento...¡eso no es bueno!¡Siempre me toman por el pito del Sereno! Y eso que soy una persona con mucho genio... pero en el fondo blanda)
He aprendido a aceptar mis derrotas.
Ya está. ¿Ya está? ¿366 días para esa mierda de conclusión? Pues sí.
P.D: Al final conseguí huir a duras penas y me largué a empezar mi propia vida en Valencia.
Bienvenido 2013
Besos, besos en la espalda, besos en la barriga, besos en el pecho, besos en la frente.
No me puedo sentir más afortunada cuando me asomo a través de mi pecho y descubro el camino de tu saliva por mi piel. Lo sigo un poco más y a la altura de mi ombligo topo con tu boca. Besable, sensual. No puedo ser más feliz en el momento en el que levantas la mirada, sueltas esa sonrisa sincera mirándome a los ojos y sigues comiendome a besos. Yo me desplomo en la cama y me dejo. No creo que exista mejor sensación en el mundo que el tacto de tu cuerpo con el mío, y por eso me pierdo y me dejo encontrar. Porque no encuentro mejor manera de explicar lo que siento que dejándote hacerme tuya.
Inefable, inefable es esto que siento por ti y que no me deja descansar cuando duermo a tu lado. Y me paso la noche dando vueltas por la cama, observándote dormir, y me entran ganas de comerte y despertarte y contarte todo lo que estoy pensando y todo lo que siento. Pero sería inútil despertarte y decirte que te amo y que sin ti no podría vivir, ya lo sabes, no se puede explicar con palabras lo que se siente de verdad con el corazón.
Y por la mañana, al despertar, me doy cuenta: Eres tú, y no podría ser otro, con el que vivo este momento. Momento mío, momento tuyo, momento nuestro.
Nothing you confess could make me love you less
Let me come along ‘cause even if you’re wrong
Eres mío y soy tuya.
Sí, se que suena posesivo, pero se me parte el alma si por un segundo imagino que te vas con otra. Si te cansas, no podré soportarlo. Eres tú y soy yo, hemos sido y tenía la esperanza de que seríamos. Quiero ser contigo.
No quiero recuerdos, no quiero un mañana, no quiero una playa, ni una biblioteca si no es contigo. No quiero un parque, no quiero una película, no quiero una risa si no lo voy a compartir contigo. No quiero horas ni minutos ni segundos si no voy a aprovecharlos junto a ti. No quiero crecer ni quiero viajar si no estás conmigo para descubrir todo lo que nos queda por ver. No quiero más besos ni abrazos.
No podré levantarme cada mañana.
Hoy
me gustas cerca. Tan cerca que casi nos fundimos en uno. Hoy me gustas dormido.
Observar el baile de tu pecho al compás de tu respiración, y de vez en cuando,
tus suspiros. Hoy me gustas encantado. Recorrer con mi mirada tu silueta y
pensar que acabas de caer desde el mismo cielo hasta mi cama. Hoy adoro tus
despertares y el silencio entre tu abrir de ojos y el primer parpadeo. Hoy me
gustas perfecto. Cuando me fijas la mirada. Me gusta la curva de tus labios
cuando ves que esperaba este momento. Me gusta cuando te desperezas bajo las
sábanas en un gesto de placer y parece que no te importaría morir así. Hoy me
gustas volviendo a la vida. Yo sé que no hay momento más magnífico que en
el que nuestros labios se acompasan en una sonrisa, y a mí sí que no me
importaría morir en este gesto de amor. Hoy desprecio el mundo porque mi cielo
cabe en una habitación y la tierra que deben tocar mis pies no es más que tu
piel. Hoy me sobra habitación porque quiero seguir en la cama. Hoy me gustas tú. Hoy te quiero siempre. Hoy el cielo no queda tan
lejos si me agarras de la mano.
Quiéreme como si nunca me lo hubieras demostrado.
Hazme saber que esto sigue en pie, que seguimos caminando juntos,
que ninguno va atrasado.
Si vas por detrás, yo te espero,
si vas por delante, espérame tú,
no me dejes sola.
No me dejes caer en el error.
No caigas tú.
Necesito saber.
Necesito confiar.
Sujétame los pies a la tierra
y dime que seguimos caminando.
Hazme saber que esto sigue en pie, que seguimos caminando juntos,
que ninguno va atrasado.
Si vas por detrás, yo te espero,
si vas por delante, espérame tú,
no me dejes sola.
No me dejes caer en el error.
No caigas tú.
Necesito saber.
Necesito confiar.
Sujétame los pies a la tierra
y dime que seguimos caminando.
Escribiría el manual de la buena novia si ya existiera un medicamento contra los celos.
Haría folio de tu espalda, si quisieras, y tinta de estos dedos que te aclaman. Escribiría el poema más intenso desde el comienzo de tu cuello hasta tu culo. Cada pliegue un nuevo verso y tus lunares las pausas donde reinventar mi mundo, y un punto suspensivo en cada peca cuando ya no quepan más que las caricias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




