No sé si fui yo o fue la vida quien me arrancó de esos instantes de placer. Aún no consigo acordarme del momento exacto en el que la comisura de tu boca quebró tu sonrisa para convertirla en una mueca de tristeza. No recuerdo cuando fue la última vez que te besé sin miedo a perderte. Tampoco recuerdo cuándo pusimos la primera piedra para construir este muro que nos separa, cuándo empezó a astillarse nuestro amor. ¿Se nos acabaría el amor de tanto usarlo? Pero tampoco logro recordar los abrazos y caricias que decían "no te escapes, no te vayas de mi", ni los besos con sabor a primeras veces, ni siquiera de la manera en la que se me iba la vida en ello. No recuerdo verte aparecer a lo lejos y que en mi interior se organizara una estampida.
No recuerdo tu piel, no recuerdo tu olor, no recuerdo tu voz.
Contigo cada día era reinventarse, y ya no me acuerdo del día en que dejamos de hacerlo.
El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor, para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.
– El club de los poetas muertos

Cuando más empiezo a quererte es cuando te vas, cuando te esfumas y me abandonas en una noche cualquiera, en cualquier lugar. No importa. No te importa. No importo. Pero me gusta, y me gustas. Me gusta perseguirte, este juego que hemos inventado entre tu y yo, aunque a veces pierda la gracia cuando yo me voy y tu no me sigues.
No lo entiendo. A veces no consigo entender este juego. Te saltas las reglas y me haces más feliz de la cuenta, y entonces yo ardo, ardo junto a las instrucciones de este absurdo placer de perderte para luego encontrarte, las instrucciones que pautan cómo debo comportarme, que ponen el límite de esto, y entonces hay que volver a dibujar la dichosa línea de este tira y afloja, a veces un poco más cerca, pero otras... otras un poco más lejos. No se si llegará el día en el que traspasemos ese límite que mide los gestos y las palabras.
¿Qué pasará?, ¿estallaremos en pedazos o estallaremos en besos?
Intimidad
Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.
~ Mario Benedetti
Me veo muy obligada a publicar este texto que escribí hace casi un año. No es un texto de amor o desamor... no. Hablo de una experiencia personal de la que aprendí mucho en su día.
Nos pasamos la vida posponiendo la felicidad: cuando
acabe bachillerato, cuando termine selectividad, cuando entre a la carrera
que me gusta, cuando acabe la carrera, cuando encuentre trabajo, cuando me
compre mi primera casa, cuando me case…
Si una cosa he aprendido este año es que el mejor momento
para ser feliz es ESTE.
A estas alturas, ya en Junio, ha sido cuando me he podido
dar cuenta de ello.
Me he pasado la vida (y cuando digo la vida, es la vida, no
una mera expresión) diciendo que quería ser médico. En primero de bachiller
tuve un mal año y mi nota no era para tirar cohetes, pero segundo de bachiller
fue un año aún peor, las cosas me vinieron de cara, y cada paso que daba era
estamparse contra un muro cada vez más fuerte, pero eso no fue un motivo para no intentarlo cada vez más. Al final terminé con una nota bastante buena, pero tal
fue mi obsesión por entrar a Medicina (esa magnífica carrera que tenemos tan
idealizada) que me tiré las semanas anteriores a selectividad sin apenas
dormir, estudiaba más de 14 horas diarias (y sin exagerar) y eso al final no
fue nada bueno, mi nota en selectividad tampoco fue mala (aunque he de decir
que en selectividad corrigen de una manera muy injusta), pero no suficiente
para entrar en Medicina y me desmoroné. Todo por lo que había luchado tanto
tiempo y todo a lo que había reducido mi vida desapareció y sin posibilidad de
hacer nada, porque no me puedo permitir estudiar en una universidad privada. Un verano que a todos nos
prometen ser el mejor de nuestra vida, fue un verano horrible, seguido de un
año horrible estudiando una carrera que no me gustaba para nada: Fisioterapia. Pero
a estas alturas del curso, del cual me quedan 3 exámenes y apenas dos semanas
para acabar limpia mi primer año de carrera, puedo decir que me encanta, y esto
lo he descubierto hace apenas un par de semanas, estudiando los exámenes finales del
segundo cuatrimestre. Y aunque no he perdido la ilusión por Medicina, sé que esta carrera no me disgusta aunque no sea la que
había soñado tanto tiempo.
Con esto quiero decir que no debemos obcecarnos con nuestros
objetivos, yo soy una persona de ideas fijas y al final he terminado cediendo,
no me he dado cuenta antes de lo genial que es esta carrera que estoy
estudiando por estar encabezonada con Medicina. Que no os puedan los
estereotipos y los prejuicios de que una carrera es más que otra, yo creía que
Fisioterapia era una carrera sencilla, y puedo asegurar que ha sido un año duro
y de mucho estudio. No os quedéis estancados en un sueño, si no lo conseguís
ahora, ya vendrá otra oportunidad, pero no cometáis el grandísimo error que
cometí yo: no ser feliz y no disfrutar esta grandísima oportunidad que me han
ofrecido mis padres, el poder tener estudios superiores.
Espero que mi experiencia os sirva de ejemplo. Yo hoy he
decidido ser feliz.
La vida es una lucha y tú eres el más fuerte.
[Ahora puedo añadir que este año me encanta aún más mi carrera y me apasiona. También puedo decir que el año pasado fue duro, pero este se lleva el premio jajaja]
Mucho ánimo a los que os examináis de selectividad este año y si, en general, queréis algún consejo (selectividad, fisioterapia...) no dudeis en preguntarme:
ecyrblog@hotmail.com
Alguien que me de besos de buenos días y me tape para darme las buenas noches. Alguien que tras horas y horas de estudio tenga el detalle de compartir un café conmigo. Alguien que se caracterice por los pequeños detalles que hacen la vida más dulce. Alguien que comparta conmigo las mismas ganas de descubrir mundo. Alguien que no pare de hacerme fotos para jamás olvidarse de mi y tenerme siempre presente.
Creo que la clave del amor es alimentarlo día a día con estas pequeñas cosas.
Creo que la clave del amor es alimentarlo día a día con estas pequeñas cosas.
Es sorprendente como una persona, tras meses y meses de mutuo daño, puede seguir dando giros inesperados a tu vida.
Tienes el valioso poder de cambiarme la vida cada vez que decides entrar en ella. No se si para mi bien o para mi mal, yo sigo permitiéndote que ese poder arrase con todo mi ser como sí de un ciclón se tratara. Créeme si te digo que sería una lástima desperdiciar esa magia que tienes en mi.
Qué fácil es perder todo y qué difícil ganar la batalla, ¿verdad? Justo, entre corazón y razón. Razón de echarte y corazón de amarte como nunca. Qué dura decisión echar a perder 3 años cuando esa persona se lleva tres cuartas partes de ti mismo. No soporto la idea de no volver a verte sonreír una vez mas a milímetros de mi cara, y no volver a intentarlo una vez más. Te prometería hacer que mereciese la alegría y no la pena. Mi otra mitad la encontré en ti. No quiero vagar siendo sólo a medias, rumbo a ninguna parte. Si a ti ya te he encontrado, ¿qué más quiero? Entiéndeme, sin ti, yo no.
Ganas, valor y confianza, por favor.
Duele que el insomnio te lo provoque una persona que ni siquiera sabe valorarte. Duele ver pasar los días y solo poder detenerme a observar como el abismo entre los dos cada vez se parece más al Cañón del Colorado. Solo puedo mirarte desde el otro lado porque me has quitado las alas para volar hasta ti. Estoy en una isla, lejos de todo lo que quiero, a falta de todo lo que quiero. Que me faltes tú es como si me faltara el agua: Al principio, notas como la saliva se espesa y la lengua se seca, y aparece en tu mente un cartelito neón: "NECESITAS AGUA", y poco a poco esta idea se va convirtiendo en una obsesión, no puedes dejar de pensar en ello mientras tus funciones vitales se van apagando una a una. Una agonía eterna.
Ahora lo único que me queda es ese cartelito en mi cabeza, pero ni las fuerzas para ir en busca del agua que tanto necesito, y mientras, tú en el otro lado.
Si pudiera hacer una representación gráfica de esta situación, yo sería en blanco y negro y tú, lleno colores y matices.
Yo, desde el otro lado, aún sigo pensando la manera de pintarnos en rojo pasión.
Ahora lo único que me queda es ese cartelito en mi cabeza, pero ni las fuerzas para ir en busca del agua que tanto necesito, y mientras, tú en el otro lado.
Si pudiera hacer una representación gráfica de esta situación, yo sería en blanco y negro y tú, lleno colores y matices.
Yo, desde el otro lado, aún sigo pensando la manera de pintarnos en rojo pasión.
Ahora mismo te tengo a mi lado durmiendo. No te puedes hacer
una idea de cómo me llena verte así, descansando en paz. Yo velaré tus
sueños, a mi también me da paz verte dormir. Te quiero, eso está claro, pero
cuando te veo dormir, rendido a la simple existencia, no sabes cuanto le
agradezco al mundo que hoy estés en mi cama. Ojalá el tiempo se pudiera parar
en el instante que respiras profundo y abres los ojos. Me encanta el momento en
el vuelves a la vida y me miras con amor, como yo a ti. No soporto un segundo
más sin besarte.
- - “Buenos días, mi amor. Te quiero”
Odio que no comprendan que solo necesito a personas contadas en mi vida para ser feliz, que no necesito millones de amigos, que con los verdaderos me basto. No aparento, no quiero nada con la gente que no me aporta nada. Puedo parecer exclusiva, pero odio a la gente que intenta agradar a todo el mundo. Soy una persona de pocos amigos, sí, pero muy buenos. No soy super extrovertida, ni tampoco quiero serlo, creo que me ha ido bastante bien siendo como soy en la elección de las personas que me acompañan en este camino.
Centrándonos... No soporto estar lejos de ellas, y a veces su ausencia me hace llorar porque son esa ración de positivismo que necesito cada mañana para poder afrontar el día. Me dan fuerza y me empujan a conseguir los objetivos inalcanzables que muchas veces me propongo, jamás me ponen un obstáculo, siempre me dan alas, y eso es esencial para ser un buen amigo. Y cuando fracaso, se acuestan un rato conmigo en el suelo y luego me ayudan a levantar y me animan a seguir intentándolo. Espero estar a la altura, y como ellas, ser tan buena amiga, porque les debo mucho.
Hablo de ellas, entre otras personas importantes en mi vida, porque son el mejor ejemplo de buena amistad y les estaré eternamente agradecida por como son. Las quiero hasta la china ida y vuelta, ida y vuelta, ida y vuelta...
Para mi, mis amigas son las hermanas que Dios olvido darme.
Si alguna vez leéis esto: Gracias por ser tan esenciales en mi vida. Sois un tesoro.
Sé que esta noche tú no tendrás problemas en dormir. En
cambio yo…yo… ¿qué te voy a contar? Si ya sabes todo. Sabes que no duermo aún muriendo
de sueño si hay algo que ronda mi
cabeza, sabes que a mí nadie me tiene que dar clases de moral, que eso es algo
que ya tengo muy aprendido, que muero por ti, que me encantaría dormir contigo
pero mi cabeza me dice “¡Enfádate!”. Sabes que lloro a la mínima
y también sabes que soy incapaz de durar mucho enfadada. Sin embargo, esta noche sé que
si me acostara en tu cama, no reconocería a la persona que tengo al lado. No
quiero dormir con desconocidos.
E igual de ingenua, te esperaré tu señal.
Yo que encontré mi lugar en el color de tus ojos…
Esta mañana ya no me acordaba como tocaban tus dedos esta guitarra que era para mi tu cuerpo. Ya no me acordaba lo que sentía cuando tocaba tu pelo. Ya no me acuerdo si tus ojos eran marrones o negros, como la noche o como el día en que dejamos de vernos. Solo recuerdo que llovía y que quedamos en la parada del metro. Pero haciendo un gran esfuerzo aún veo tu mirada en cada espejo de cada ascensor dónde cada noche me sube hasta el cielo de moteles invernaderos, donde se jura algo tan efímero. Ya no me acuerdo ni de tu risa ni de tu prisa por darme un beso, ni que botón de tu camisa desabrochaba primero, ni que dulce rumba me bailabas cuando querías robarme el sueño. Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos.
Esta mañana
El final se acerca ya, lo esperaré serenamente. Ya ves, que yo he sido así, te lo diré sinceramente: viví la inmensidad sin conocer jamás fronteras y bien, sin descansar, y a mi manera.
Tal vez lloré, o tal vez reí, tal vea gané, o tal vez perdí, ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé, puedo vivir hasta el final a mi manera.
Tal vez lloré, o tal vez reí, tal vea gané, o tal vez perdí, ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé, puedo vivir hasta el final a mi manera.
Te echo de menos. Ya no te encuentro, busco y busco y
no estas.
Te echo de menos, echo de menos nuestras
conversaciones, nuestros desvaríos, las risas, nuestras historias, los
consejos, el que me oigas, oírte, te echo de menos a ti.
Los días se vuelven infinitos, solo oigo silencios,
intento susurrarte al oído, luego te grito, no me oyes. Estas lejos.
Ansío el bálsamo de tu compañía, te anhelo a ti,
tu corazón. Nada pido, nada espero, solo deseo.
Quiero despertar de este sueño en el que no estas, ese
sueño en el que siento miedo.
No quiero que mi cabeza te
olvide, no quiero pasar página, quiero que los días pasen de prisa para que
todo vuelva a ser igual.
Quiero que estos días grises se pasen rápido, este
triste y oscuro invierno sin risas y con frío, quiero que volvamos a
crear historias, esas historias que hacen que me inspire y escriba y que ahora
están aparcadas en un rincón oscuro de mi mente.
Quiero estirar mi mano y que ahí este la tuya, quiero
ese abrazo y ese beso de película en blanco y negro.
Simplemente te echo de menos.
2012, para mí, el año más duro que he podido vivir.
Gracias a la persona que me falla y no aprende, yo he aprendido que no merece la pena el esfuerzo de explicarle por qué me enfado yo (¿No vale un "eres importante"?)
La verdad que en este año he aprendido a ser presa.. He sido presa de mis miedos, mis inseguridades, mis fallos, mis fracasos (aah... fracasos, ¡que cantidad de fracasos en tan poco tiempo! FRACASADA, FRACASADA, FRACASADA). No me perdonaré nunca el no aprender a levantarme, aunque a veces me gusta quedarme en el fondo y echarme un siestecita (de días o, incluso, meses).
¡Ah!, eso si, lo que he aprendido de mí este año es que soy llorica (pero llorica, llorica, ¿eh?). Segundo de Bachiller me ha vuelto una persona hipersensible (Espera... ¿ha sido eso o mi suerte para tropezarme con cada obstáculo que me pone la vida?). Parezco una niña pequeña con las rodillas peladas y ensangrentadas, mi falta de coordinación óculo-pédica no me ha permitido la huida de mis problemas, y lo único que hago es recrearme en mi dolor.
¿Qué he sacado bueno de 2012? Soy una persona al servicio de los demás (Un momento...¡eso no es bueno!¡Siempre me toman por el pito del Sereno! Y eso que soy una persona con mucho genio... pero en el fondo blanda)
He aprendido a aceptar mis derrotas.
Ya está. ¿Ya está? ¿366 días para esa mierda de conclusión? Pues sí.
P.D: Al final conseguí huir a duras penas y me largué a empezar mi propia vida en Valencia.
Bienvenido 2013
Gracias a la persona que me falla y no aprende, yo he aprendido que no merece la pena el esfuerzo de explicarle por qué me enfado yo (¿No vale un "eres importante"?)
La verdad que en este año he aprendido a ser presa.. He sido presa de mis miedos, mis inseguridades, mis fallos, mis fracasos (aah... fracasos, ¡que cantidad de fracasos en tan poco tiempo! FRACASADA, FRACASADA, FRACASADA). No me perdonaré nunca el no aprender a levantarme, aunque a veces me gusta quedarme en el fondo y echarme un siestecita (de días o, incluso, meses).
¡Ah!, eso si, lo que he aprendido de mí este año es que soy llorica (pero llorica, llorica, ¿eh?). Segundo de Bachiller me ha vuelto una persona hipersensible (Espera... ¿ha sido eso o mi suerte para tropezarme con cada obstáculo que me pone la vida?). Parezco una niña pequeña con las rodillas peladas y ensangrentadas, mi falta de coordinación óculo-pédica no me ha permitido la huida de mis problemas, y lo único que hago es recrearme en mi dolor.
¿Qué he sacado bueno de 2012? Soy una persona al servicio de los demás (Un momento...¡eso no es bueno!¡Siempre me toman por el pito del Sereno! Y eso que soy una persona con mucho genio... pero en el fondo blanda)
He aprendido a aceptar mis derrotas.
Ya está. ¿Ya está? ¿366 días para esa mierda de conclusión? Pues sí.
P.D: Al final conseguí huir a duras penas y me largué a empezar mi propia vida en Valencia.
Bienvenido 2013
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