EL MUNDO SE DERRUMBA Y NOSOTROS NOS ENAMORAMOS.

¿Quien dijo algarabía? Llamémosle arte.

Seguidores

Podrían preguntarme de quién es el hilo que tira de mis comisuras y las mantiene altas, formando un pequeño hoyuelo que sólo él ve, y diría su nombre. Podrían preguntarme en qué me refugio cuando se apaga la luz y de quién son los orgasmos que brotan de mi garganta cuando me toca, y diría su nombre. Podrían preguntarme que es lo que más echo de menos y que es lo que más temo dejar de sentir, y diría su nombre. Podrían preguntarme de quién es ese olor que electriza y prohíbe a mis músculos e instintos respirar, ese olor que consigue dulcificar y a la vez excitar cada movimiento, ese olor por el cual moriría, y diría su nombre. Podrían preguntarme quién marca la constante de mis latidos, y diría su nombre. Podrían preguntarme por lo único por lo que daría mi alma, y diría su nombre sin dudarlo.
Y aún así nadie lo entendería, nadie entendería que no lo puedo querer más porque él no es más grande, que
el secreto de nuestra felicidad reside en que el dolor de su hombro derecho y de mi hombro izquierdo supera el de la ausencia porque significa que hemos estado juntos, que no encuentro momento más completo que el estar tumbada sobre él en una cama de sábanas arrugadas mientras me mira fijamente, que adoro escucharle sonreír cuando lo abrazo y le susurro que quiero morir así y él responde con un “ojala...”. Es su nombre... Sólo su nombre. Y nadie puede entenderlo. Ni siquiera yo.
 Los momentos contigo solo hacen que ansíe más y más de ti. Creo que eres adictivo.
Bienvenidos a la estación más odiada por los enamorados. Verano.
Novios que van, novios que vuelven y rollos para hacer más llevadera la ausencia. Celos, peleas, cuernos, reencuentros, promesas rotas, súplicas y distancia, sobre todo distancia.
Pero si no tienes nada, no tienes nada que perder.
Jamás debí saltarme las reglas del juego.
Y cuando crees que por fin todo ha pasado, vuelves a caer en el odioso juego cuyas reglas las marca el corazón.

Demasiado desafío,
yo no puedo ser tan fuerte.
Hoy voy a hacer lo que realmente me apetezca. Voy a comerte la boca a cada milésima de segundo. A clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas. Mandaré a mis labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. Me volveré muda, hablándote con las manos que son las que mejor se entienden. Para el reloj. Me importa una mierda la hora que sea. Si es de día o es de noche a nosotros no nos afecta. Las estrellas las veremos igual, y el calor del sol nos cocerá a fuego lento. Súbete conmigo a esa montaña rusa donde el ritmo lo marca los latidos de mi pecho. Donde tú y yo lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar. Donde voy a quererte hasta la última letra de tu nombre. Porque eso es lo que me apetece hacer hoy.
En resumidas cuentas, que te mire y piense:

Qué suerte tengo de tenerla.
¿Casualidad? No lo creo.

La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes y nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas, pero no llega a cubrirnos, y desde que llegamos llorando hasta que nos vamos muriendo sólo nos cubre la cara mientras gemimos, lloramos y gritamos.
La felicidad se encontraba cinco filas de mesas a la derecha de la mía.


Y no sabes cuanto me alegro de que hayas cambiado mi vida en tan poquito tiempo.
GRACIAS
Tardo mucho en arreglarme, odio los problemas y a las zorras sin razón, amo los cds antiguos y vagueo en vacaciones. Canto cuando quiero, cuando estoy triste para alegrarme, cuando te vas para consolarme. Voy al cine dos veces al año y me encanta que huela todo a colonia. Que me dejen con ganas de más para mí es pecado, quien no adore mi personalidad es culpa suya, no mía. Quien se pierda conmigo una noche, despierta por la mañana con una buena sonrisa. Quien me enseñe a no decir palabrotas es un genio, y quien me diga que he perdido, no tiene ni idea de lo que soy capaz de hacer.
Húndeme en besos, olvida el olvido.

Tengo la risa torcida y los ojos de dos colores. Tengo las piernas cansadas, las rodillas frías y mis pies dan tropezones. Tengo el alma ennegrecida, la lengua humedecida y un corazón que sangra a borbotones. Una garganta que ladra, una cabeza que piensa y que por andar despacio y tan tiesa, se ensaña con migrañas cada mañana porque nadie me acompaña. Tengo dedos que dibujan y las uñas largas, como las de las brujas. Tengo gatos en la espalda que maúllan porque te extrañan y música en las orejas, para no escuchar a la vida y estar como las viejas. Los codos arrugados, y en las palmas de mis manos árboles que mueren a causa de mis pecados. Me falta un hervor con aceite y el orégano, que en mi paladar tiene cierto deleite. 


Tengo el cuello congelado y tengo besos sin amparo.
Le dije nena salvame de la tristeza de la…
pena y dame fuerzas de flaqueza
que en este feo mundo que ha perdido la cabeza
yo le rezo a tu belleza




Tienes el sabor del rock de camerino fácil, llevas esa onda sol de princesita dócil, sola con tu cinturón y con aspecto frágil, nadie quiere auto-control con una chica fácil.
Decimos que superamos las cosas, cuando ya no nos afectan; cuando no están presentes los detalles; cuando recordamos más con nostalgia los tiempos vividos, que con rencor o tristeza por lo ocurrido. Igual que las personas que decidimos sacar de nuestras vidas.


Las superamos no cuando cumplimos X cantidad de tiempo sin verlas; sino el día que, estando en un mismo espacio, ya no hacen diferencia.
Hicimos el amor muchas noches. Y muchas mañanas. Y muchas tardes.
Teníamos tanta magia que parecía gastarse en un revolcón.
Lo nuestro fue intemporal. Tuvimos segundas partes. E incluso terceras. Tuvimos de todo mientras éramos uno.
Pero ya, no hacíamos el amor. Ya, no nos queríamos.
Hubiera matado monstruos por ti, como dice la canción. Me hubiera muerto yo, por un beso tuyo hace mucho tiempo. Pero el tiempo pasa. Y con él, la distancia.
Y te veo. Te abrazo. Pero no me sale besarte.
Y ahora no sé en lo que me habré convertido, qué dices que soy....
Pero me va el juego. Lo que menos se parezca al amor. Me va lo de quiéreme un ratito, y si eso después me voy.





Always, all ways.
  • ¿Sabéis por qué tenemos faros? Porque orientan a los barcos en la oscuridad y los mantienen a salvo evitando que choquen contra las rocas, cuando te encuentras con una tormenta y las olas no paran de golpearte, cuando crees que ya nunca volverás a tierra y que estás a punto de romperte en mil pedazos, ahogarte y hundirte en el agua...
  • A veces, me gustaría tener un pequeño faro en mi vida. Un faro que se encienda y me avise cada vez que voy a tropezarme y caerme al suelo, un faro que me guié al lugar correcto, que me oriente hacia donde tengo que ir, y me prevenga de hacia donde no debo ir...
    Si nos ponemos a pensar, seguro que tenemos a un amigo que hace las mismas funciones que un faro... siempre está ahí y se enciende, dándonos consejos.
    Sin duda... todos tenemos un pequeño faro en nuestras vidas y sin duda, tú eres uno, perdóname.
BRETAGNE
Are you calling me darling?
Are you calling me bird?
No vas a estar más lejos que esto, porque ya es imposible acrecentar más las distancias; y aún no has salido de mi. Estuviste en mi médula espinal desde el principio, en cada uno de mis huesos, en mi núcleo. Y no sé cómo conseguiste llegar hasta ahí, no sé si me dejé alguna puerta abierta o aprovechaste un momento de debilidad; pero desde entonces no encuentro la manera de sacarte.
Y puede que no lo haya intentado con la suficiente fuerza o insistencia. Me falta algo muy relevante: las ganas. Llevo conmigo siempre el orgullo de haber conseguido que me miraras. Sin hacer nada especial. Al menos una vez en la vida. O dos.
Sé que no podría huir de ti ni queriendo. Y no se trata de que me persigas; para nada. Pero eres tan determinante, que estás inscrito en mi ser. Esté donde esté, siendo quien soy, acabaré encontrándote conmigo. O encontrándome contigo. Aunque sea un momento al día, o un segundo.
4 Abril 2010.